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Las historias de Cormac McCarthy colocan a sus personajes bajo un implacable designio. No hay piedad ni un reverso de guión que felizmente salve a los personajes de la terrible situación donde se ven inmersos. The Counselor es una sobredosis de McCarthy. En una esfera de crimen y codicia, el consejero o abogado (Michael Fassbender) se aventura a participar en el negocio del contrabando, pese a que sus propios amigos y socios le advierten de las posibles consecuencias. La película nos presenta una trama que abusa de largos parlamentos donde la filosofía particular de los forajidos y una postura existencialista se entreveran.

Los personajes son arquetipos: Michael Fassbender es Ícaro, arriesgando su vida y la de los demás, por estar más cerca del sol-dinero; Javier Bardem es como la puta con el corazón de oro, un delincuente sometido por los encantos sexuales de Cameron Díaz (la arpía desalmada), Brad Pitt es el pragmático simpático con las mujeres como su talón de Aquiles, Penélope Cruz representa la inocencia, Rosie Pérez es la latina supersticiosa y un poco adivina y Bruno Ganz hace del viejo sabio. Pese a las obvias imperfecciones de esta película, hay que subrayar el esfuerzo de Ridley Scott por realizar una película «seria», que no se basa en la ambientación o los efectos especiales sino en la propia historia. Y como colofón, el guión de McCarthy, en donde se nos advierte que la violencia criminal y el drama cotidiano de clase media no son dos mundos aparte.

etdk@eltornillodeklaus.com