Suburbicón es una película de los Coen que tiene todos los elementos para ser de los Coen y que, sin embargo , no es de los Coen. Esa es la explicación más completa de Suburbicón, la nueva película dirigida por George Clooney, uno de los actores recurrentes en los metrajes precisamente de los hermanos Coen. Mucho ha debido aprender de ellos y mucho se les ha pegado, pues si no se sabe que Clooney es quien está detrás de la dirección, diríamos que esta es de los Coen.

Escrito por Daniel L.-Serrano (Canichu el espía del bar)
Edición gráfica por Pablo Cristóbal

Ya había ocurrido una mezcla interesante donde se mezclaba el mundo Coen con el del director Spielberg no hace mucho, cuando estos le dieron el guión de El puente de los espías (2015). Por entonces ya se podía ver una combinación brillante de la aportación cinematográfica de estos creadores juntos.

Ahora los Coen, Ethan y Joel, se han puesto a escribir para uno de sus actores fetiches, George Clooney. La cosa es que el guión es mayoritariamente de los dos hermanos directores, pero hay otros dos autores más en ese guión, que son dos actores, uno es el propio director que se ha hecho cargo del proyecto, Clooney, el otro es Grant Hestlov, así pues el guión es en realidad de cuatro personas.

Es indudable que probablemente la mayor parte creativa, quizá la totalidad, ha pesado en los Coen, como es indudable que Clooney ha mimetizado la forma de dirigir a los actores en sus gestos, expresiones, formas de hablar y formas de crear silencios que ha aprendido en los rodajes que ha realizado anteriormente siendo él mismo dirigido por los dos hermanos.

Suburbicon, Crime film,

Suburbicon (George Clooney, 2017)

De Suburbicón se puede decir que es una película de los Coen que no es de los Coen, cabe preguntarse qué hubieran hecho con ella de haberla tenido en su totalidad en sus manos.

Por de pronto estaría por decir que no hubieran recurrido a la banda sonora musical que ha elegido Clooney, compuesta por Alexandre Desplat.

Los Coen nos tienen acostumbrados a bandas sonoras precisas altamente pensadas para que intervengan participando del hecho de contar una historia, al ser un recurso que nos indica algo relevante en los hechos de la escena, como en Arizona baby (1987), o bien es el principal narrador, como en O brother! (2000), o es la metáfora que lo explica todo, véase A propósito de Llewyn Davis (2014). Sin embargo, la música en las manos de Clooney es lo que nos hace comprender que aunque estemos ante una película que es una historia de los Coen, no han sido ellos quienes nos la han narrado.

George Clooney, Matt Damon, Suburbicon,

George Clooney y Matt Damon durante el rodaje de Suburbicon.

Clooney usa la banda sonora de manera melosa y dulzona, casi en combinación con los colores pastel de una Norteamérica rural y media de los años de la década de 1950 que lo dominan todo: paisaje, coches, trajes y hasta color de la piel.

Es una América oscura y brillante que oculta su lado más oscuro y sucio.

La música, empalagosa, no para de sonar a modo casi de una América de cuento precioso y nos recuerda películas amables y familiares. Obviamente Clooney la usa como recurso para crear una sensación, pero en sus manos no cae igual que en la de los Coen y su elección musical nos acerca más a otro tipo de películas.

julianne Moore, Kingsman,

Arriba: Julianne Moore en Kingsman: El círculo de oro (2017) como una traficante de drogas obsesionada por los años 50 de la Dulce América. Abajo: la actriz en Suburbicon (2017).

Los años de 1950 le sientan bien a los Coen para contar historias.

Han recurrido a ellos en innumerables ocasiones, y Clooney parece moverse como pez en el agua para recrearlos como si fueran ellos. Se nota una afinidad sorprendentemente imitativa, pero no para mal. La película no desmerece nada porque nos haga pensar que Clooney no tenga una voz propia definida, en absoluto, todo lo contrario.

Clooney se define muy bien: a él le gustan los Coen, tiene un guión de ellos y ha trabajado con ellos, crea una película al estilo Coen perfecta que a la vez nos lanza el mensaje de que eso no son los Coen. Podría pasar por serlo, pero no lo es.

Clooney hasta se ríe de sí mismo y de los personajes que ha interpretado para ellos a través del personaje de Roger, interpretado por Oscar Isaac, que también trabajó para los Coen como Llewyn Davis. Roger tiene hasta el físico de Clooney. No hay mayor doble guiño a los Coen y a reírse de sí mismo “dirigiéndose” a sí mismo como si él fuera los Coen dirigiéndole. Enrevesado, pero cierto.

Oscar Isaac, Suburbicon,

Oscar Isaac en Suburbicon

Suburbicón contiene en sí un poco de todo el universo Coen y sus historias más oscuras. Aunque el metraje parezca algo amable y familiar, oculta un ser descarnado.

Antes de que pasen de cinco a diez minutos de película ya nos introducen en lo inquietante de la América profunda que con sonrisas de dientes blancos oculta un odio atroz capaz de la peor de las intolerancias y la más cruda de las violencias.

Quien conoce la filmografía de los hermanos y quien adora el cine reconocerá la esencia criminal de Sangre Fácil (1984), los recursos de Muerte entre las flores (1990), el espíritu  que mueve toda la historia de Fargo (1996) o la fatalidad del destino y el silencio de la fe de Un hombre serio (2009) dentro de las conspiraciones silenciosas y homicidas que nos presentan las familias rurales de El hombre que nunca estuvo allí (2001), y entre medias: el personaje truhan de Roger recordando a los farsantes amables que interpretaron Clooney en Crueldad intolerable (2003) o Tom Hanks en Ladykillers (2004), por poner un ejemplo.

Cine noir, gabriel byrne,

Gabriel Byrne en Miller’s Crossing (Muerte entre las flores) de los Hnos Coen.

Suburbicón contiene la oscuridad de los Coen en todo lo que han hecho hasta ahora, pero no a modo de guiño ni homenaje, claramente es una acumulación de todo ese mundo que ahora sale a reflote todo junto y reconcentrado con mayor maldad que nunca, pero de manera necesaria y coherente en la historia hasta el punto que de no salir no sería lo mismo, sino otra historia más.

Josh Brolin, Hail Caesar,

Eddie Mannix, el personaje interpretado por Josh Brolin en ¡Salve, César! (Hail, Caesar!) de los Hnos Coen iba a aparecer en Suburbicon pero en el montaje final eliminaron las escenas de Brolin.

En un pequeño pueblo norteamericano del medio Este, a mediados del siglo XX, aparecen unos vecinos nuevos de raza negra. Todo el vecindario blanco se siente incómodo y pide su ida mientras a la vez tratan de dar razonamientos no racistas sobre derechos civiles que caen en el racismo más profundo. Un racismo demagógico que va adquiriendo cada vez más fuerza y violencia, a modo de tormenta en crecimiento.

En esta denuncia social de la doble moral norteamericana, donde se desdibuja el sueño y se nos muestra sus sombras, hay una crítica actual en torno a los problemas raciales y sus disturbios que aún hoy se conservan en una Norteamérica rural que vota a Donald Trump para presidente.

Racismo, Suburbicon,Pero la película va más allá, porque la perfección del guión ahonda en algo que los Coen han explorado últimamente: el doble mensaje.

Mientras esta parte de la historia está ahí, la historia central es la de un crimen atroz y horrendo que se da en la familia blanca de al lado de la familia negra, y al cual nadie presta atención porque todos quieren prestar atención a la familia negra que no ha hecho nada pero todos culpan de todos los males del pueblo.

La historia central, la del crimen, es vibrante y apabullante. Por sí sola es la película en sí, pero al estar unida a la otra historia, al terminar el metraje cabe preguntarnos cuál de las dos tramas era realmente la central. Usando el truco de Hitchcock de presentar dos tramas para hablarnos realmente de lo que quería, podemos pensar que los Coen y Clooney han querido lanzar una crítica social revestida de cine oscuro sobre un crimen que hace que el mensaje entre aunque no te pares a pensarlo.

Excelente película.

Daniel L.-Serrano «Canichu, el espía del bar»

Autor de Noticias de un Espía en el Bar

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